Ética y Acción

Adquirimos nuestra conducta ética de la misma forma que adquirimos todos los demás modos de conducta: se vuelven transparentes para nosotros a medida que crecemos en sociedad, esto porque el aprendizaje es circular, aprendemos lo que se supone que debemos ser para ser aceptados como aprendices.

Somos todos expertos en ética porque pertenecemos a una tradición ampliamente constituida en la que nos movemos con soltura. En la sociedad moderna los modelos de maestría ética son cuestionables y múltiples.

Mencius identifica cuatro tipos de actos humanos de los cuales sólo uno es expresión de una verdadera conducta ética; los demás son meras apariencias o evidentes falsificaciones. Estos cuatro tipos de actos son: los que surgen de un deseo de ganancia, los que surgen de esquemas de respuesta habituales, los que surgen del cumplimiento de las reglas y los actos que son fruto de la extensión. Obviamente, estos actos están colocados en un orden de excelencia ascendente.

El juego recíproco de la conciencia inteligente, la atención y la extensión explican desde la perspectiva de Mencius cómo una persona verdaderamente virtuosa puede llegar a serlo incluso a partir de logros iniciales modestos y al mismo tiempo permite distinguir entre la conducta verdaderamente ética y la del "hombre de pueblo honrado".








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